P谩ginas

domingo, 14 de julio de 2019

LA INVITACI脫N. Y todo termin贸 en el trastero 馃槀

LA INVITACI脫N: Y TODO TERMIN脫 EN EL TRASTERO
© Mar铆a Eugenia Rojas Alegr铆a 


*¡Vaya invitaci贸n! 馃槀馃ぃ*

Una presentaci贸n, una pareja improvisada y una compra que termin贸 en el trastero.

Mi amiga Esther me cont贸 un d铆a que hab铆a recibido una invitaci贸n de una empresa para asistir a una presentaci贸n en el sal贸n de un conocido hotel. Me pidi贸 que la acompa帽ara porque a su marido esas cosas no le interesaban.

Al d铆a siguiente, all铆 nos fuimos las dos, dispuestas a descubrir qu茅 maravilla nos iban a presentar.

Al llegar, nos encontramos con una larga cola de jubilados que, al parecer, tambi茅n hab铆an recibido la famosa invitaci贸n.

Despu茅s de esperar un buen rato, por fin llegamos a la puerta del sal贸n. El encargado nos pidi贸 las invitaciones.

Esther le entreg贸 la suya.

Yo, por supuesto, no ten铆a ninguna.

—¡Ustedes no pueden entrar! —sentenci贸 el hombre.

—¿Y por qu茅 no? —pregunt茅.

—Porque ella tiene invitaci贸n, pero no viene acompa帽ada de su pareja, y usted no tiene invitaci贸n.

Hubo unos segundos de silencio que decid铆 romper con toda la naturalidad del mundo:

—Mire, hombre, ella tiene la invitaci贸n y yo no. ¿Sabe por qu茅?

—¡No!

—¡Muy sencillo! ¡Porque somos pareja!

—Pero...

—¡Pero nada! ¿Acaso no podemos ser pareja? ¿Qui茅n nos lo proh铆be?

El hombre nos mir贸 con una cara de asombro que no ten铆a precio. Despu茅s de unos segundos, levant贸 la mano, hizo un gesto para que pas谩ramos y nos dej贸 entrar.

Esther me mir贸 con los ojos tan abiertos que parec铆an dos platos con huevos fritos. Aguant贸 unos segundos y luego le dio un ataque de risa.

—¡Ay, por Dios! ¡Lo que eres capaz de inventar! —me dijo entre carcajadas.

—Esther, perdona, pero despu茅s de hacer semejante cola, ¡no 铆bamos a quedarnos en la puerta por una tonter铆a!

Y as铆, gracias a nuestra improvisada relaci贸n sentimental, conseguimos entrar.

Nos sentamos y nos tragamos una hora entera de presentaci贸n.

El comercial, con una sonrisa de oreja a oreja y un entusiasmo digno de un estreno de Hollywood, comenz贸 su discurso:

—Hoy les presentamos esta maravillosa y revolucionaria m谩quina, capaz de eliminar la suciedad, los 谩caros y pr谩cticamente todos los problemas de limpieza de su hogar. Su dise帽o exclusivo combina la 煤ltima tecnolog铆a con una eficacia extraordinaria...

Y entonces apareci贸 el aparato.

¡Madre m铆a!

Era tan grande que parec铆a un robot de combate de "La guerra de las galaxias". ¡Solo le faltaba caminar y pedir permiso para entrar en casa!

El hombre continu贸, cada vez m谩s emocionado:

—¡Y eso no es todo! Adem谩s, les regalamos todos estos accesorios que convertir谩n su hogar en un lugar mucho m谩s limpio y saludable.

Despu茅s lleg贸 el momento de la gran oferta:

—En las grandes superficies, esta maravilla cuesta 6.000 euros. ¡Pero hoy, y solo por hoy, ustedes podr谩n llev谩rsela por el incre铆ble precio de 2.500 euros!

En la sala comenzaron los murmullos.

Unos se miraban, otros asent铆an y algunos ya parec铆an estar haciendo cuentas.

A continuaci贸n, aparecieron varios j贸venes con sus carpetas, preparados para atender a los asistentes y cerrar las ventas. Uno de ellos se sent贸 frente a nosotras.

Con mucha amabilidad, comenz贸 a explicarnos las ventajas del aparato y, por supuesto, nos ofreci贸 financiar la compra mediante un pr茅stamo bancario, sin intereses y en c贸modas cuotas.

Yo lo escuch茅 pacientemente y despu茅s le dije:

—Joven, 2.500 euros me parece much铆simo dinero. Al fin y al cabo, lo que ustedes nos ofrecen es una aspiradora. Y yo tengo una que me cost贸 35 euros y me funciona perfectamente.

脡l, sin perder la sonrisa, respondi贸:

—Se帽ora, como han podido comprobar, este aparato es tecnolog铆a de 煤ltima generaci贸n. Adem谩s, lo pagar谩n sin apenas darse cuenta.

—Mire, joven, ¿para qu茅 voy a endeudarme con el banco para comprar un aparato tan enorme que ni siquiera s茅 d贸nde voy a poner? ¡Lo m谩s seguro es que termine en el trastero! Y eso, si consigo encontrarle un sitio.

El muchacho insisti贸. Nos habl贸 de las ventajas, de la comodidad, de la salud y de todas las maravillas que aquel armatoste pod铆a hacer.

Pero yo segu铆a sin ver la necesidad de comprarlo.

Al final, despu茅s de tanto tira y afloja, y quiz谩 por no hacerle un feo al vendedor, mi amiga Esther termin贸 comprando una estufa que tambi茅n ofrec铆an durante la presentaci贸n.

¡Una estufa estupenda, seg煤n ellos!

Lo curioso es que hoy esa maravillosa adquisici贸n descansa tranquilamente en el trastero de Esther, porque consume tanta electricidad que encenderla sale casi como pagar una noche de hotel.

Y pensar que todo empez贸 con una invitaci贸n...

¡Total, solo fueron 120 euros!

¡Como si fuera poco!

¡Vaya invitaci贸n!

Entramos gratis, nos dieron una hora de charla, conocimos las maravillas de un robot aspirador de 2.500 euros y salimos con una estufa que ahora sirve de decoraci贸n en el trastero.

MORALEJA

No todo lo que se anuncia como una oportunidad es una buena compra, ni todo lo que se ofrece como un regalo sale gratis.

A veces, la mejor manera de ahorrar es saber decir «no», aunque nos lo presenten con una sonrisa, muchas facilidades de pago y una oferta que parece irrepetible.

Y, sobre todo, nunca confundamos la amabilidad con la obligaci贸n: no tenemos que comprar nada por no hacerle un feo a nadie.

Porque hay invitaciones que, en lugar de abrirnos las puertas a una oportunidad, ¡nos abren la puerta del trastero! 馃槀馃ぃ

© Mar铆a Eugenia Rojas Alegr铆a





No hay comentarios: