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s谩bado, 12 de enero de 2019

EL SACO DE NAVIDAD. Deseos de un ni帽o 馃ざ

EL SACO DE LA NAVIDAD
© Mar铆a Eugenia Rojas Alegr铆a 

Jos茅 Mar铆a Ardaya L贸pez 

En un peque帽o pueblo castellano viv铆a un ni帽o alegre y feliz.

Cuando llegaba diciembre, sus ojos brillaban m谩s que los luceros, porque sab铆a que la Navidad estaba cerca.

Su abuela, una mujer sabia y cari帽osa, le hab铆a ense帽ado que todas las personas llevamos un saco dentro de nosotros y que, cuando llega la Navidad, podemos llenarlo con aquello que m谩s falta nos haga.

Un d铆a, el ni帽o comenz贸 a pensar qu茅 pedir铆a para llenar su saco.

Despu茅s de darle muchas vueltas, mir贸 a su abuela y le pregunt贸:

—Abuela, ¿crees que mi saco podr谩 resistir todo lo que quiero pedir sin romperse?

La abuela sonri贸 y le respondi贸:

—Claro que s铆, cari帽o. Pero recuerda una cosa: lo que se pide siempre debe ser bueno y bonito. As铆, tu saco nunca se romper谩.

El ni帽o qued贸 pensativo durante unos minutos.

Mir贸 al cielo por la ventana, como si all铆 arriba pudiera encontrar la respuesta.

De pronto, sus ojos se iluminaron y exclam贸:

—¡Abuela, ya lo tengo! Pedir茅 salud, felicidad, abundancia y paz para mi familia y para todos mis amigos.

La abuela lo mir贸 sorprendida.

—Pero, cari帽o... ¡eso es much铆simo! ¿No crees que tu saco pesar谩 demasiado?

El ni帽o sonri贸 y respondi贸:

—No, abuela. Es muy grande, pero no pesa nada.

La abuela lo abraz贸 emocionada.

Entonces comprendi贸 que aquel peque帽o hab铆a descubierto algo que muchas personas tardan toda una vida en entender.

Con una dulce sonrisa, le pregunt贸:

—Cari帽o, ¿c贸mo has sabido encontrar el mejor regalo?

El ni帽o se encogi贸 de hombros y sonri贸.

Entonces la abuela se acerc贸 a su o铆do y le susurr贸:

—Ese saco del que te hablaba no es un saco cualquiera.

El ni帽o la mir贸 intrigado.

—¿Entonces qu茅 saco es?

La abuela puso suavemente una mano sobre su pecho.

—Se llama coraz贸n.

El ni帽o abri贸 mucho los ojos.

—¿Mi coraz贸n es un saco?

La abuela solt贸 una peque帽a carcajada.

—Es un saco muy especial. Y en 茅l solo debemos guardar buenos sentimientos.

Luego continu贸:

—Cuando lo llenamos de amor, generosidad, paz, gratitud y buenos deseos para los dem谩s, nunca se rompe. Al contrario... cuanto m谩s damos, m谩s espacio parece tener.

El ni帽o abraz贸 a su abuela con todas sus fuerzas.

Y desde aquel d铆a comprendi贸 que la Navidad no consiste en llenar las manos de regalos, sino en llenar el coraz贸n de buenos deseos para los dem谩s.

Porque los regalos pueden abrirse y olvidarse.

Pero un deseo nacido del coraz贸n puede acompa帽ar a una persona durante toda la vida.

Ese es el verdadero esp铆ritu de la Navidad.

MORALEJA

El mejor regalo de la Navidad no se compra ni se envuelve: nace del coraz贸n.

Cuando nuestros deseos son de amor, salud, paz y felicidad para los dem谩s, descubrimos que compartir buenos sentimientos es la mayor riqueza que podemos guardar.

Porque un coraz贸n lleno de amor nunca pesa demasiado.

© Mar铆a Eugenia Rojas Alegr铆a

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Primer Premio — IV Concurso de Relatos de Cuentos, 2018
Ayuntamiento de Fr贸mista (Espa帽a)




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